De donde no hay, no se puede sacar. Y aunque intente engañarme a mi mismo, con eso de que llevo un par de meses saliendo con regularidad con la bici, lo cierto es que los dos últimos años apenas he hecho kilómetros. Bueno, de hecho, desde que me Re-Enganche en el 2005, no creo que haya pasado ningún año de los 5.000 kms anuales. Y con eso, no se va a ningún lado jejejeje… Por eso, aunque había hecho un test en el recorrido del Rally de los Embalses y me había encontrado medianamente bien estos días, mi debut globero-competitivo en las Trek12 WildWolf ha sido todo petardazo.
El formato me encanta. Es una oportunidad cojonuda para que alguien como yo, que no aspira a nada mas que divertirse sobre la bici, pueda ponerse un dorsal y compartir circuito y evento con los machacas acostumbrados a petar el pulsometro cada fin de semana. Además, la organización se merece un 10. Cronometraje, excelentes servicios e infraestructuras, regalos, cuidados al corredor, … se nota que Josechu se lo está currando, merece mucho la pena acudir.

El tiempo que hacía que no le ponía un dorsal a la bici...
Si a eso le sumas que un compañero de foro, Yeray (¡¡¡graaaaacias!!!), me cedió un dorsal gratuito que le había tocado en un sorteo de una web, no podía decir que no a bajar a Gilena a correr, a pesar de tener que hacer el viaje en solitario. Total, 500 kms y una noche en un hostal barato no son nada, si pienso en el moyete de carne mechada que me cené.
El sábado, a madrugar para retirar el dorsal. Tanto, que fui el primero, y a las 8 no había nadie allí jejeje. Bueno, pues nada, como algo, y voy preparando muy despacito todo. Me da tiempo a saludar a algunos conocidos, como el bueno de Carlitos “Roolez”, que está currando de mecánico en todo un equipo UCI, el Wild Wolf de Coloma y Mantecón. En el briefinfg de salida, coincido con Sonia Lopes, una simpática corredora portuguesa esponsorizada por Canyon, y que se ha acercado a correr hasta Gilena. También veo a Noe y a Ribi, que han sufrido toda una odisea para llegar, con furgo-avería incluida.
Arrancamos, por supuesto sin ver el circuito, pues al fin y al cabo hay doce horas por delante para “jartarse” a darle vueltas. O al menos, ese es el plan. Yo sé que no estoy en forma, pero mi intención es tratar de poner mi NaNo-ritmo, y hacer el máximo número de kms posibles. Lo bueno es que al ser una competi de resistencia, los más machacas no van atacados, y podemos convivir todos en el circuito sin estrés. Sería impensable ir a mi ritmo en un circuito de Open de Madrid, y no digo nada de un Open de España de XC.
Arrancamos neutralizados, por un tramo largo de pista, y ya mi velociidad me va “echando” a la cola del pelotón, donde parace que podré compartir ritmo con algún otro participante. Vamos entre olivos, y me encuentro un pelí atacado de asma, supongo que por alergia. Tras un par de kms, entramos en un sendero entre olivares, y casi sin darnos cuenta, llegamos al principio de la subida principal. Voy confiado, porque en una prueba así los organizadores no buscan demasiado desnivel, que quemaría a la gente con tantas vueltas que hay que dar, por lo que cuento que podré aguantar la subida.
En efecto, la primera parte la hago más o menos cómodo, con el tercer piñón, aunque un poco pasado de vueltas por la “emoción” de la salida. Pero en seguida, me encuentro con la segunda parte de la subida. Un tramo bastante técnico, con un montón de rocas grandes y fijas, que requieren por un lado una buena dosis de pilotaje para meter la bici por donde debes, y luego un importante esfuerzo para un glober como yo, por ir superando todas las piedras que te piden un golpe de pedal fuerte para no atrancarte. El tramo es bien bonito, entre pinos y siempre por un auténtico singletrack, pero… llego arriba un poco atufado, sin haber quitado el piñón grandote jejejeje.

Con la campeona portugesa Sonia Lopes, que ganó en individual
Un mínimo de llaneo, y el mismo single track pedrolero de bajada, donde agradezco al máximo llevar una doble, y donde es más importante si cabe pilotar fino que en la subida, porque atrancarte en una piedra es darte un buen morrazo. Más abajo la bajada se complica, con más pedrolos y más pendiente, pero yo vuelo sobre la Lux, y habiendo llegado el último arriba (o como mucho el penúltimo), adelanto algunos puestos en la bajada. Eso sí, hasta que viene un duro repecho que me hace subir las pulsaciones a mil… Un poco más de bajada, y llegada al pueblo, entre gente que anima y que incluso saca las sillas a la calle para vernos pasar jejejeje.
Y paso por meta, con más de una hora de tiempo en la primera vuelta jajajaja. El doble que los primeros, que no tardarían mucho en doblarme al iniciar yo esta segunda vuelta. De hecho, enseguida, porque tengo que parar al tener el manillar mirando a Cuenca, porque se han aflojado los tornillos de la tapa de la potencia. Como se nota que había montado yo mismo la mayoría de la bici jajajaja… bueno, eso, y la infinidad de piedras que hacían que se me saltaran hasta los empastes.
Mi plan era dar 3 vueltas, luego parar a comer, y luego dar dos vueltas, pero… al empezar la subida de esta segunda vuelta ya veo que se me va a hacer muy duro. Donde antes pasé con el tercer piñón, ahora voy con el segundo… y en la parte técnica de la subida, voy igual de atufado. Me adelanta Iñaki (CincoPavosYa, del RedCiclista, que terminaría segundo en la carrera) antes de coronar, que se sorprende de verme por allí, y me sugiere que le cambie mi doble por su Niner jejeje. Pero donde más noto lo duro que se me hace es en la bajada. Me empieza a doler el cuello y la espalda, y los brazos no agarran con la misma determinación el manillar. Así que se acabó eso de adelantar a alguien, me conformo con sobre vivir. Y el repecho final, ya me termina de matar. De modo que hago una segunda vuelta más lenta.
Y como soy gilipichis, en lugar de parar a descansar, sigo para dar esa tercera vuelta que tenía en mente. Y mira que tenía claro que el circuito se me estaba haciendo demasiado largo y duro con sus 13 kms. Mi idea de poner el NaNo-ritmo se había esfumado, y ahora se trataba de sobrevivir en las subidas. Ya ni tercer, ni segundo piñon, ni nada… todo metido. Me pasa Alex (RedCiclista), que también parece sorprendido de verme allí. Y comienza la bajada. Esa tercera vuelta lo paso casi peor bajando que subiendo. Paro a mear, y a acercar las manetas de mis Stroker Carbon al manillar, porque mis brazos no pueden ya ni frenar. Voy ciego en la bajada… vaya diferencia con la primera vuelta. Solo rezo por no piñarme, porque voy en plan pelele sobre la bici. Tercer paso por el repecho, y tengo que echar el pie a tierra. Acabo de decidir que se acabó para mi.

- Vaya tipito… Foto de http://bikerelvago1969.blogspot.com
Llego a meta, con una tercera vuelta más lenta si cabe. Mi media ha ido bajando, de 11’4 km/h a 10’8, y ahora a unos casi ridículos 9’7 km/h en movimiento. Paro a descansar, me tomo una bebida isotónica, y pienso si debo tratar de continuar, pero… joder, miro el cuenta y tres vueltas son casi 40 kms, que se me han hecho muuuuuy jodidos. Tengo claro que ni doce, ni once, ni diez horas… no voy a ser capaz de aguantar más. No tanto por las piernas, ni por el corazón… ni mis brazos, ni mi cuello, ni mi espalda lo van a soportar. Así que mejor recoger, e irme para Madrid, que al día sigueinte hay que ir a animar a Tres Cantos, que empieza el Open de Madrid.
Me voy a casa satisfecho, bastante satisfecho. Mi estado físico no me ha dejado hacer más, culpa mía, sin duda, pero en ese circuito no daba para más. Otro circuito menos técnico, con menos desgaste, me hubiera permitido echar más horas sobre la bici. Tengo muy claro que me apuntaré a la próxima en Peñafiel, donde a ciencia cierta el circuito no será tan técnico y podré rodar más, y además está solo a 150 kms de casa. El tipo de prueba me encanta, y el ambiente es inmejorable. Sólo echo de menos no haber ido con algún amiguete, que es algo que siempre ayuda y motiva. ¡Animaos, coño!