De retos fallidos, trialeras viriles, y tortillas.

1
abr

Tortillaza de "La Cocina de Cristina", en Becerril de la Sierra

Tortillaza de “La Cocina de Cristina”, en Becerril de la Sierra

De esto os voy a escribir. De un reto fallido más, el de los 21 días. De una trialera viril como pocas, al lado de casa y que no conocía, y de pinchos de tortilla.

Lo del reto de cumplir 21 días seguidos haciendo deporte, estaba claro que no iba a salir bien. Al noveno día fallé, y aunque he seguido haciendo cosillas, entre semana me ha sido practicamente imposible. Los nuevos proyectos laborales me llevan de cabeza, y subirme a la cinta de andar/correr casi a la medianoche no era la mejor idea. Pero bueno, siendo positivo, tengo casi casi vencida la pereza de salir con la bici o andar por el monte. Y ese es el primer paso. ¡Mola!

De hecho, incluso con eso de dormir una hora menos por el cambio de hora, había ganas de salir con la bici, sobre todo porque, ruteando al lado de casa, siempre son más fáciles las cosas. El domingo salimos desde Nukeproof.es el trío lalala, Dany, Ignacio y yo. Y aunque hicimos una ruta corta, salió con algo de desnivel, y con mucho sendero.

Desde Becerril, sendas a la pista de la Barranca. Luego a remontar la increible Senda Ortiz, donde uno ve su estado de forma: el mío, muy flojete aún. Lejos quedaron los tiempos de subirla sin poner pies… Y tras la explanada de Vallpurgis, todo, o casi todo para abajo.

Bambi, y Escorpión (también llamada trialera de la Sal), y luego esos senderitos con tantísimo flow que bajan hacia Cercedilla, para, sin llegar al pueblo, remontar a Fonda Real. Más senderos para volver a la Barranca, y de vuelta hacia Becerril, subiendo hasta el depósito.

Allí, en lugar de subir unas decenas de metros más, para hacer todo el ColaCao desde arriba, nos tiramos a la espalda del depósito por una bajada bastante vertical, sembrada de piedras como melones.

Tres partes bien definidas: una primera, para bordear el depósito, que la hago entera, con bastante pendiente, algunos escalones, y mucha piedra suelta. No es el terreno que más me gusta, pero se hace. Luego la primera parte de la trialera en sí, que Dani y yo la hacemos por una senda que se ha abierto a la izquierda… Al Pater le veo perderse pedregal abajo, dando botes como si fuera sin control, pero bajando cada metro empinado de melonar sin caerse. Y aunque le perdemos de vista, a fe que la bajó entera sin poner un pie. La segunda mitada, ya sin senda por donde escurrir el bulto, la hacemos Dany y yo a pata. Duatlónhill cross.

Los datos del Garmin no son muy exactos, pero en el Strava dice que son apenas 300 metros de trialera, con una pendiente media del -26%, bajando justo 100 metros de desnivel. Un melonar sin piedad… Me quedo con el ColaCao, aunque tenga yo allí un par de pasos atravesados que no me hago ni a tiros…

No está mal para una rutilla dominguera. La terminamos con un pedazo de tortilla que nos había sobrado del sábado. Porque el día antes también salí, y aunque rodamos muy pocos kilómetros, fueron de mucha calidad, por la compañía.

Pero no sé si porque el domingo era el primer día de primavera y en el “après route” se estaba de vicio al solecillo, o porque la ruta y la compañía fueron cojonudas, o simplemente porque la tortilla estaba de lujo y tenía mucha hambre… el caso es que me pareció la mejor tortilla del mundo. De 6 huevos. Y de un sitio más que recomendable de comida para llevar, “La Cocina de Cristina”, en Becerril de la Sierra. Me da, que me va a vender muchas tortillas este año…

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